Un dinosaurio que flota como un pequeño círculo de abrazo. En la piscina, el niño se sienta, se ríe, se deja llevar y, al mismo tiempo, sujeta la idea de que el agua es un territorio compartido, amable y divertido. Colores suaves, diseño limpio; un juguete que marca el inicio de muchas aventuras acuáticas, no solo de juego sino de aprendizaje del propio cuerpo.